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Opinión Lunes 20 RSS
Los nenes con los nenes, las nenas con las nenas

"Mi madre fue siempre fiel a la infidelidad de mi padre y eligió la castidad. La castidad de mi madre era peor que la de una virgen, porque ella había conocido el placer durante unos meses y luego renunció a él para toda la vida". Reynaldo Arenas
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Nadie mayor a los cuarenta y pico puede fingir no recordar el tema musical -por llamarlo de alguna manera- que hiciera famoso el grupo “Las primas” en los noventa y que apelaba con humor al peligro de juntarse hombres y mujeres en pos del llamado de la naturaleza y lo que ésta pudiera propiciar, razón por la cual una madre aconsejaba a su hijo que sólo se juntara con los de su mismo sexo. No aclaraba qué edad tenía el pequeño pero, claro está, la sociedad (y las familias que la componemos) enviamos permanentemente mensajes –muchas veces contradictorios- acerca de lo que esperamos de estos niños y niñas, incluso, de su futuro rol como hombres y mujeres. Enseguida desarrollaré más este tema pero primero quiero aclarar otro para que no se entienda que yo entiendo que la familia y menos la “tradicional” –que cada vez existe menos- es la “célula” de la sociedad (como se decía otrora). La sociedad es un difícil entramado y ninguna definición, por más estricta que sea, hace justicia a lo que es vivenciarla y como yo aquí no pretendo cumplir el rol de profesora, tampoco avanzaré más allá en dichas precisiones.

Bien, estábamos en que, como sociedad, familia, padres, etc. Les vamos imponiendo a los pequeños (desde pequeños) los roles a adoptar como mujeres y hombres en el futuro. He tenido eternas discusiones con amigos acerca de lo “natural” que había resultado para sus hijos/as, elegir autos o muñecas para jugar. La pregunta inmediata era: “Había de los/las dos?” “Creo que sí, -respondía mi interlocutor. “Y vos, cuál agarrabas para jugar con él?” mmm…tenés razón, al nene le jugaba con autitos y a la nena…esperé a que sea más grande y me bancaba que ella me hiciera jugar a tomar el té.

Ven? Este papá amoroso, ya está amoldado a lo que la sociedad quería de él. Es sensible como para “dejarse pintar por su hija” y “ser una invitada a tomar el té” pero no v a inducirla al juego. En cambio al varón, va a comprarle la pista de autos, se la va a armar y va a jugar con él. (qué anacronía, le va a comprar la play y/o...

Díganos lo que piensa


la wii y va a jugar con él –ni siquiera se va a dejar ganar porque, jugando es un niño más y también hay que enseñarle a ser competitivo, que aprenda lo que es la vida, qué tanto!).

Por qué a los bebés se los viste cuando nacen de rosa y celeste según su sexo? Alguien cree que esto los marcará para toda la vida y, de no hacerlo, tendrán una elección frustrante para nosotros, los padres? Igual, por favor, espero que no sea por mi negación a vestir a mi hija de rosa que ahora para salir a la noche siempre está de negro cual Crepúsculo III. Es mi venganza por haberle puesto un conjuntito de jean a los tres meses que, debo reconocer, era lo más incómodo del mundo para una bebé adentro de un cochecito?

Los que fabrican los pañales campeones y princesas saben de las expectativas que los progenitores vuelcan en sus hijos. Yo paso. Mi hijo menor, con 17 de bilirrubina salió de la clínica con un enterito color mostaza. No saben lo que parecía! Si le hubieran acercado una salchicha le pegaban un mordiscón. Por suerte sólo tuve dos hijos –pensarán uds.- para vestir ridículamente- y lo que es más importante, para educar con la mayor libertad que me he permitido.

En fin, lo que quiero decir es que, también los roles se “hacen”. Los formamos como dice Serrat: “con la leche temprana”. Cuando con la crisis del 2001, muchas más mujeres (también por una cuestión cultural) encontraron el modo de parar la olla saliendo a trabajar en tareas por hora, los hombres se quedaron en las casas pudieron ocuparse de los hijos y el hogar. Y ya que estamos, hoy en día, con tantas parejas separadas, también los papás están aprendiendo nuevas maneras de serlo –cocinando, cuidando a niños pequeños o no tanto, teniendo que tomar iniciativas, etc-. Saben que siempre celebro estas oportunidades (y ni que hablar cuando uno de ellos es mi ex marido).

Y ya que estamos en el tema, si alguna institución quiere financiar una investigación sobre el comportamiento alimentario en hogares con padres separados, estoy buscando sponsor.

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