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España: Una de cada cuatro farmacias cerrará por los impagos de los medicamentos VALENCIA: Los boticarios se ahorran la compra de medicamentos a «fondo perdido» e intentan sobrevivir cuadrando números y dando vacaciones «forzosas» a sus empleados. La venta de fármacos sin recetas se convierte en la única tabla de salvación. |
6/5/2013
Un tercio de los pacientes busca medicamentos en internet Fuente: http://blog.saluspot.com/
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02/05/2013
La Agencia Europeo de Medicamentos EMA y el derecho de los consumidores Fuente: ecl.blogspot.co.uk
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19/04/2013
España: Se abre la puerta a un nuevo modelo retributivo para la oficina de farmacia Fuente: readacciónmédica
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Más de un año y medio después de que saltaran las primeras alarmas por los primeros desabastecimientos de medicamentos, el sector farmacéutico valenciano sigue en el filo de la navaja. El Consell ha incumplido todos los calendarios de pago prometidos y muchas son las firmas que optarán por el cierre en agosto. Serán unas vacaciones «forzosas» por los impagos de una Generalitat que ha tenido que pedir un rescate al Gobierno. Así, 140 farmacias de la ciudad de Valencia —de un total de 450, una de cada cuatro— ha remitido al Colegio de Farmacéuticos el pertinente aviso para cerrar en agosto. Algo inaudito en un sector donde lo normal era repartir los meses de verano entre los colegiados en plantilla y concentrar los horarios por tramos, excepto en días de guardia. Ahora, el ciudadano medio podría encontrarse con su farmacia de barrio con la persiana echada durante un máximo 30 días. María Teresa Guardiola —presidenta del Colegio Farmacéutico de Valencia— analizó la situación. La portavoz apuntó que «no debemos olvidar que hay una serie de gastos fijos que perduran pese al cierre. Pero, la carga financiera es tal que, si se para y no se adquieren fármacos, las pérdidas se aminoran. Las vacaciones se convierten en un respiro». Cuestión de supervivencia Guardiola presenta una visión general. Los casos concretos ponen los puntos sobre las íes. «No he cerrado en los 30 años que tengo la farmacia. Pero no tengo más remedio. Es una cuestión de supervivencia». La que habla es María, una de las dos responsables —la otra es su hermana— de un establecimiento de los Poblados Marítimos. Prefiere no dar su nombre verdadero, ya está cansada de protestar contra un Consell que no da soluciones. «No sirve de nada retratarse» añade. Los medicamentos de la Seguridad Social —los que no paga Sanidad— copan el 80% de su facturación, el resto de las ventas son libres. Los números, por desgracia, no salen desde hace tiempo. Una de las opciones barajadas por el sector como alternativa a una huelga indefinida que al final se desechó es el cobro de medicamentos. Sin embargo, es una posibilidad que todos los farmacéuticos consultados declinan. María expuso que «la mayoría de nuestros clientes son de toda la vida y conocemos su situación, ¿Cómo voy a cobrarle a un abuelo sus medicinas de 200 euros cuando sé que recibe una pensión de 400?». Eso sí, se mostró muy crítica con el Consell: «han demostrado su incapacidad para gobernar, la Sanidad no debería estar transferida. Nos ahorraríamos sueldos en gestores incompetentes y problemas». María cerrará por primera vez en 30 años. Su situación es diferente a la de Antonio, dueño de un establecimiento en la comarca de L’Horta Nord. Mantendrá su farmacia abierta, a pesar de que pensó en el cierre por vacaciones: «legalmente puedo, pero soy el único del pueblo y no quiero dejar tirada a la gente. Sanidad me debe 500.000 euros y voy ahogado, pero el corazón me dice que siga». Tampoco cerrará Pablo, que gestiona una farmacia en el centro de Valencia. Ha agotado dos créditos —el que recibieron todos los negocios bajo el aval del Insituto Valenciano de Finanzas y uno personal—, pero sobrevive gracias a las ventas de medicamentos «libres». Reconoce que «he tenido que decir a un cliente que no podía venderle un fármaco contra la demencia que vale 200 euros porque no me llegaba para comprarlo. Fue duro, pero lo entendió sin problemas». El último gran grupo de perjudicados los forman los propietarios que han tirado la toalla y han vendido su negocio. En años de bonanza el precio de una farmacia era el doble de la facturación, ahora en casos recientes de venta se han multiplicado los beneficios por un coeficiente del 0,8. Una licencia de un local pequeño puede costar unos 300.000 euros. No son buenos tiempos para sacar réditos por el negocio y el mercado esta bloqueado. Ante un sector en armas, la Generalitat envió el pasado viernes un SMS a todos los farmacéuticos, prometiendo que mañana pagará la deuda de febrero. La llegada de los pagos los días 31 de cada mes lleva a muchos implicados a dudar de la continunidad de los mismos.Más de un año y medio después de que saltaran las primeras alarmas por los primeros desabastecimientos de medicamentos, el sector farmacéutico valenciano sigue en el filo de la navaja. El Consell ha incumplido todos los calendarios de pago prometidos y muchas son las firmas que optarán por el cierre en agosto. Serán unas vacaciones «forzosas» por los impagos de una Generalitat que ha tenido que pedir un rescate al Gobierno. Así, 140 farmacias de la ciudad de Valencia —de un total de 450, una de cada cuatro— ha remitido al Colegio de Farmacéuticos el pertinente aviso para cerrar en agosto. Algo inaudito en un sector donde lo normal era repartir los meses de verano entre los colegiados en plantilla y concentrar los horarios por tramos, excepto en días de guardia. Ahora, el ciudadano medio podría encontrarse con su farmacia de barrio con la persiana echada durante un máximo 30 días. María Teresa Guardiola —presidenta del Colegio Farmacéutico de Valencia— analizó la situación. La portavoz apuntó que «no debemos olvidar que hay una serie de gastos fijos que perduran pese al cierre. Pero, la carga financiera es tal que, si se para y no se adquieren fármacos, las pérdidas se aminoran.... Díganos lo que piensa |
Las vacaciones se convierten en un respiro». Cuestión de supervivencia Guardiola presenta una visión general. Los casos concretos ponen los puntos sobre las íes. «No he cerrado en los 30 años que tengo la farmacia. Pero no tengo más remedio. Es una cuestión de supervivencia». La que habla es María, una de las dos responsables —la otra es su hermana— de un establecimiento de los Poblados Marítimos. Prefiere no dar su nombre verdadero, ya está cansada de protestar contra un Consell que no da soluciones. «No sirve de nada retratarse» añade. Los medicamentos de la Seguridad Social —los que no paga Sanidad— copan el 80% de su facturación, el resto de las ventas son libres. Los números, por desgracia, no salen desde hace tiempo. Una de las opciones barajadas por el sector como alternativa a una huelga indefinida que al final se desechó es el cobro de medicamentos. Sin embargo, es una posibilidad que todos los farmacéuticos consultados declinan. María expuso que «la mayoría de nuestros clientes son de toda la vida y conocemos su situación, ¿Cómo voy a cobrarle a un abuelo sus medicinas de 200 euros cuando sé que recibe una pensión de 400?». Eso sí, se mostró muy crítica con el Consell: «han demostrado su incapacidad para gobernar, la Sanidad no debería estar transferida. Nos ahorraríamos sueldos en gestores incompetentes y problemas». María cerrará por primera vez en 30 años. Su situación es diferente a la de Antonio, dueño de un establecimiento en la comarca de L’Horta Nord. Mantendrá su farmacia abierta, a pesar de que pensó en el cierre por vacaciones: «legalmente puedo, pero soy el único del pueblo y no quiero dejar tirada a la gente. Sanidad me debe 500.000 euros y voy ahogado, pero el corazón me dice que siga». Tampoco cerrará Pablo, que gestiona una farmacia en el centro de Valencia. Ha agotado dos créditos —el que recibieron todos los negocios bajo el aval del Insituto Valenciano de Finanzas y uno personal—, pero sobrevive gracias a las ventas de medicamentos «libres». Reconoce que «he tenido que decir a un cliente que no podía venderle un fármaco contra la demencia que vale 200 euros porque no me llegaba para comprarlo. Fue duro, pero lo entendió sin problemas». El último gran grupo de perjudicados los forman los propietarios que han tirado la toalla y han vendido su negocio. En años de bonanza el precio de una farmacia era el doble de la facturación, ahora en casos recientes de venta se han multiplicado los beneficios por un coeficiente del 0,8. Una licencia de un local pequeño puede costar unos 300.000 euros. No son buenos tiempos para sacar réditos por el negocio y el mercado esta bloqueado. Ante un sector en armas, la Generalitat envió el pasado viernes un SMS a todos los farmacéuticos, prometiendo que mañana pagará la deuda de febrero. La llegada de los pagos los días 31 de cada mes lleva a muchos implicados a dudar de la continunidad de los mismos. Deudas 200 negocios en manos de los distribuidores Desde el Colegio de Farmacéuticos de Valencia alertaron ayer de la presencia de 200 establecimientos en la Comunitat Valenciana que ya no tiene márgen para comprar medicamentos. Se trata de boticas que ahora mismo están en manos de los distribuidores y que dependen de las buenas intenciones de los mismos y de su fé en que Sanidad cumpla con los plazos de pago. A estos 200 negocios con dificultades se unen las 40 farmacias de Valencia en concurso de acreedores. «Si el Gobierno nos falla, el sistema sanitario caerá». Los farmacéuticos alertan del peligro que conllevará un posible incumplimiento del Ministerio de Sanidad La posibilidad de una huelga indefinida en el sector farmacéutico valenciano fue seriamente valorada hace escasas semanas por unos empresarios levantados en armas. Al final, el rescate financiero pedido por la Generalitat y la provisión de una línea de financiación avalada por el ejecutivo central amainaron la tempestad. Todos los boticarios consultados reconocieron su confianza en el Gobierno y apuntaron que «ya no vemos al conseller Luis Rosado como un interlocutor válido, sino todo lo contrario. Si la ministra Ana Mato nos falla no habrá marcha atrás. El sistema sanitario valenciano caerá». Los farmacéuticos más críticos recuerdan las «amenazas» vertidas por el conseller de Sanidad cuando el paro total era un escenario plausible: «habló de contratos individuales y de farmacias ambulatorias. Si los valencianos tuvieran que ir a los espacios sanitarios gestionados por su administración a recoger sus fármacos llevarían más de un año y medio sin medicamentos. ¿Que otro sector acepta invertir grandes sumas en productos y llevar tanto tiempo sin ver un euro de su principal deudor? La gente debe saber que tener una farmacia ahora es gestionar un establecimiento donde todo son cargas financieras y no existe beneficio alguno». María Teresa Guardiola declaró que «todo cambió cuando el Gobierno decidió hacerse cargo y puso un fondo de 8.000 millones de euros. Fue decisivo para que se decidiera aplazar el paro del sector, que podría haber acarreado muchos problemas». La clave Calendario. Tramos con la facturación de mes y medio hasta octubre. El nuevo calendario de pagos comienza mañana, cuando se sufragará febrero. Luego se cubrirán tramos de mes y medio hasta octubre. | |
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