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Farm. Néstor Caprov

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VIENDO 14/11/17
#Medicamentos
Según un estudio, un tercio de las argentinas toman psicofármacos o antidepresivos
14/11/17, 10:19, BUENOS AIRES, noviembre 14: Según el Observatorio Argentino de Drogas del SEDRONAR, tres millones de personas en el país recurren a estos medicamentos para dormir, por cuadros de angustia o depresión. Las mujeres tienen una mayor prevalencia que los varones.
#SaludPública
Otra provincia evalúa suplir carencia de profesionales con médicos venezolanos
11/10/18, 10:39, BUENOS AIRES, octubre 11: Se trata de Tierra del Fuego, que ya entrevista especialistas de ese país para cubrir vacantes en el sistema público de esa provincia.
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#Autorizaciones
Piden en Europa la autorización de un spray nasal para tratar casos de depresión persistente
Hoy 11:56, BUENOS AIRES, octubre 22: La farmacéutica Janssen le pidió a la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) que autorice el uso de esketamina para tratar la depresión resistente al tratamiento (DRT).
Angustia, problemas para dormir, depresión. Los tiempos de crisis traen un aumento en las patologías vinculadas con la salud mental. Al punto, que en la actualidad son tres millones de argentinos los que consumen psicofármacos y medicamentos similares. Los datos oficiales marcan que además las mujeres son las que más consumen: una de cada tres toman este tipo de fármacos. Así lo marca un trabajo del SEDRONAR, que analizó el consumo de las personas, en especial en momentos de crisis. Los datos corresponden al último año, y tienen mayor incidencia en las personas mayores de 50 años. Además, entre los jóvenes el uso de estos medicamentos se da por fines recreativos o en situaciones de abuso.

El Estudio de Consumo de Sustancias Psicoactivas fue realizado por el SEDRONAR, a través de su Observatorio Argentino de Drogas. Según sus resultados, entre 2016 y 2017 “el 15 por ciento de la población de entre 12 y 65 años consume psicofármacos con o sin prescripción médica”. La cifra alcanza a casi tres millones de argentinos. El estudio de la SEDRONAR también encontró que la modalidad de uso es mayor en mujeres (17,6 por ciento) que en los varones (12,8 por ciento).

“El consumo de este tipo de medicamentos es alto en la población urbana de nuestro país y aumenta con la edad, alcanzando el 26,4% entre los 50 y los 65 años en el caso de los tranquilizantes”, sostuvo Verónica Brasesco, directora del Observatorio Argentino de Drogas, en una nota publicada por el diario Perfil. “El psicofármaco es la única sustancia en la que hay una mayor prevalencia de consumo en mujeres, específicamente todos los que son antidepresivos”, agregó Brasesco. Entre los 35 y los 49 años, el 19,3 por ciento de las mujeres consumió tranquilizantes o ansiolíticos alguna vez en la vida y entre los 50 y los 65 la prevalencia llega al 35 por ciento. En tanto, el 4 por ciento usó estimulantes o antidepresivos.

“Es alto el consumo en mujeres entre los 20 y los 50 años, cuando empieza la necesidad de una alta performance: estudiar, trabajar, tener hijos. Es una especie de ‘muleta química’ para aguantar el ritmo”. Entre quienes refirieron haber consumido tranquilizantes o ansiolíticos alguna vez en la vida, la mayor parte pertenece al grupo de las benzodiacepinas, que actúan sobre el sistema nervioso central y tienen efectos sedantes, hipnóticos, ansiolíticos, anticonvulsivos y miorrelajantes. En mayor medida clonazepam (55,6 por ciento), alprazolam (30,2 por ciento) y diazepam (15,4 por ciento). Según datos de la consultora especializada IMS Health Argentina, es uno de los países con mayor consumo per cápita de clonazepam del mundo. En 2014 se vendieron más de un millón de unidades por día, 143 por ciento más que en 2004.

Para Brasesco, la funcionalidad del psicofármaco en la adolescencia y en la edad adulta es distinta. En los jóvenes prevalece el uso con fines recreativos, es la llamada “jarra loca” donde se mezclan pastillas y alcohol. “Es un consumo de alto riesgo para la salud porque se combina con otras sustancias”, señaló Brasesco. En cambio, en los adultos los psicofármacos se utilizan para combatir situaciones cotidianas estresantes, de tensión o de incertidumbre. Muchas veces se buscan soluciones inmediatas a problemas con la ilusión de que son “pastillas mágicas”. “Se medicalizan los ciclos vitales: la menopausia en la mujer, todo lo que es el síndrome de nido vacío, la soledad. Esto tiene que ver con la vida en las grandes urbes”.

Las benzodiacepinas suelen generar dependencia y tolerancia, por eso los especialistas aconsejan no consumirlas por más de tres meses. “Son altamente adictivas. Salir del consumo, abandonarlo, es bien complicado”, advirtió Brasesco. Además, pueden producir somnolencia, irritabilidad, disminución de los reflejos y demencia. Por eso se deben consumir bajo prescripción médica. El estudio de la SEDRONAR halló que el 21 por ciento de los que consumieron tranquilizantes alguna vez en la vida lo hicieron sin prescripción médica o iniciaron el consumo por indicación del médico y luego continuaron por su cuenta. Entre quienes sí tenían indicación médica (78 por ciento), en el 49 por ciento de los casos fue un médico generalista quien había recetado el tranquilizante y en un 37,2 por ciento un médico psiquiatra.

“Hay que hacer un gran trabajo con los médicos, por esto de que en ocasiones reproducen la receta de psicofármacos por años y luego hay un alto porcentaje de gente mayor con adicción a la sustancia. Para eso, firmamos un convenio con PAMI y queremos trabajar con todo lo que tiene que ver con medicalización de la vejez”, concluyó Brasesco.